September 2nd, 2014 – turismo

A favor de que haya unos límites para Airbnb

Está empezando a haber mucho debate sobre Airbnb porque ya está afectando a los hoteles. Se calcula que Airbnb podría tener el 10% de las pernoctaciones en USA en 2016. Por una parte tenemos el sector hotelero que clama contra Airbnb, por otra tenemos a los vecinos que están hartos de los turistas irrespetuosos y por última parte tenemos al sector libertario que opina que tu puedes hacer con tu casa lo que quieras.

Como siempre, en el equilibrio está la virtud. Yo me he quedado varias veces en apartamentos de Airbnb, tanto enteros como por habitación. Y en general soy muy favorable a esta empresa porque está permitiendo a mucha gente viajar más barato, conocer a gente local y a muchos dueños poder seguir viviendo ahí sin que les ahogue la hipoteca o alquiler.

¿Dónde está el límite?

Creo que hay una diferencia importante entre alquilar una habitación que te sobra o alquilar tu apartamento durante unos días que te vas de vacaciones, y tener un apartamento solo para alquilar. Lo primero es un uso razonable, lo segundo es montar un negocio usando una casa. Y por tanto, si montas un negocio tienes que cumplir las normas que aplican a este tipo de negocios, el de apartamentos turísticos.

Tu casa no es solo tuya. Tienes vecinos, y hay unas normas que tienes que cumplir. En tu casa no puedes montar una oficina ni un almacén, ni un supermercado. Por tanto si la norma de la comunidad no lo permite, tampoco debes montar un hotel.

En el apartamento entero de Silicon Valley donde me quedé una vez, la dueña lo había comprado y reformado para alquilarlo en Airbnb. Iba a hacer lo mismo con más pisos. Esto provoca una menor oferta de pisos y una subida en el precio de los alquileres.

Barcelona va por el buen camino

Estoy totalmente de acuerdo con Xavier Trías, alcalde de Barcelona:

El alcalde asegura que el modelo Airbnb exige una nueva regulación aunque ha mostrado sus preferencias al esquema del alquiler de habitaciones frente al de pisos, porque en el primer caso el propietario de la vivienda "impone normas" y, por lo general, no causa molestias vecinales.

Por una parte permitir el alquiler de habitaciones a cualquier dueño si vive en el piso de forma regular. Y por otra parte limitar el alquiler de apartamentos enteros haciendo que cumplan la ley de apartamentos turísticos.

Y por supuesto, obligando a Airbnb (o cualquier empresa que supere una cantidad de facturación) a recaudar los impuestos directamente en vez de esperar a que el dueño se digne a declararlos.

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